Legado
Un legado en construcción
La historia de la Familia Bemberg comienza en el siglo XVI en Alemania, y continúa en 1850 en Argentina, con la llegada de Otto Bemberg. Aunque rápidamente se identificó con el país, Otto mantuvo sus vínculos diplomáticos con Europa, encontrando en el vino un rasgo cultural distintivo y, a la vez, un punto de encuentro.
Luego, con su hijo Otto Sebastián, fundó la Destilería Franco Argentina y la Brasserie Argentine Société Anonyme, empresa que marcaría un hito para la familia y más tarde adoptaría el célebre nombre de Cervecería Quilmes.
A lo largo de seis generaciones, la familia siguió construyendo una cultura cosmopolita profundamente vinculada al vino. Ese vínculo atravesó tiempos y territorios: desde los primeros viñedos familiares en Europa hasta las plantaciones en distintas regiones de Argentina y las fincas en Napa Valley. La pasión por el vino dio lugar al deseo de crear una colección propia: primero para compartir en familia, luego con amigos y, finalmente, con el mundo.

Más de 150 años después, la familia decidió reinventarse y asumir un nuevo desafío: alcanzar el liderazgo en Argentina y ser referente vitivinícola en el mundo.

La convicción de que Bemberg podía convertirse en un legado impulsó la creación de la bodega y la casa familiar en Gualtallary, uno de los grandes orígenes del vino argentino contemporáneo.

Bemberg Family Wines nació de esa búsqueda y continúa con la misma visión. Cada botella expresa la fidelidad de su procedencia y la honestidad de cada cosecha. Pero también una manera de hacer las cosas: una visión construida a lo largo de seis generaciones y proyectada hacia el futuro.
Para la Familia Bemberg, el legado se hereda y también se sigue construyendo a través de las decisiones que toma cada generación.